No fue hasta mucho después que las conversaciones producen algo en mi.
El día en que me doy cuenta que me he vuelto Santiago, que he quedado atrapado en las paredes de mi habitación y solo deseaba terminar y huir; vi en aquellas palabras algo de sentido y esperanza.
En el momento en el que el duelo me consumió y su figura se materializo en forma de un beso.
Pese a las similitudes; el duelo, la joven drástica y el joven atrapado en la capital. No hubo beso de despedida en la estación...Y estoy aquí preguntándome en las noches que debo hacer.
Porque el destino la puso en mi vida.
El primero en enamorarse cae.
Y ella ahora no significa nada.
Pero tiene algo que seduce,
que conquista,
que enamora.
Debería terminar esto antes de que termine cayendo en las redes de cupido.
No debería seguir jugando este juego sabiendo que el desenlace puede ser adverso y si se que si me retiro ahora terminare intacto.
Llevo mucho tiempo eludiendo esa sensación y repitiendo al pie de la letra, siguiendo fielmente las indicaciones de la canción
No construí nada verdadero,sólo fui un embustero, para usar y tirar.Cazar y comer, siempre cambiando de piel.Besar y morder, mil presas para escoger.Hoy todo es distinto.
Me dijeron que si escogía este camino me sentiría más solo.
En parte se que no me importa, se que se podrá olvidar y sellar en el baúl de los recuerdos donde muchas otras reposan antes que ella.
Sin embargo, me pregunto:
Si es otra figura efímera en mi vida...
¿Porque esos besos duelen tanto?

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