Pese a lo
anterior, el parque es un lugar tranquilo que concentra aglomeraciones familiares
en todo horario, ya que posee vastas áreas verdes, las cuales son frecuentadas
por los estudiantes principalmente en el horario de almuerzo o posterior a
clase. Por las tardes es común encontrarse con vecinos del sector
pertenecientes a la tercera edad, y a padres quienes llevan a sus hijos a
recrearse en los juegos que se encuentran a metros del skatepark.
En
general, según afirman los residentes, el sector es tranquilo, pese a que la
arquitectura antigua de los alrededores le da un aspecto lúgubre por la noche,
es usual ver parejas y gente del sector hasta
altas horas de la noche, como es el caso de la pareja conformada por “Leo”, joven
peruano residente de Providencia y su
pareja “Clau”, quienes disfrutan una vez por semana de cenar sushi sentados en
una de las bancas del parque, mientras observan a los niños jugar. Otro caso es
el de Don Juan, quien vive en un departamento a una cuadra del mismo; él casi
todas las noches, pasadas las 23.00
horas, disfruta fumar un cigarro sentado en alguna de las bancas del parque,
observa a la gente
trotar y se relaja unos minutos antes de volver a su domicilio. Don Juan afirma
que el parque es un bonito lugar, para que los niños se recreen y personas como
él puedan relajarse tras un día de trabajo, puesto que la multiplicidad de
gente que asiste en todo horario hace que el parque sea una terapia de
relajación más que efectiva.
Sin embargo, el mayor temor de muchos
concurrentes de la plaza, es que en la calle General Bustamante, a ciertas
horas de la noche, empiezan a aparecer prostitutas quienes se pasean también por el parque, y según “Clau”, miran con
desprecio a quien se quede mucho rato en alguna esquina del parque donde ellas
fuman y hablan “temas indecentes”.
Al caminar de regreso a mi hogar esa noche,
pasé por las esquinas lo más rápido posible evitando el contacto visual.

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