miércoles, 21 de octubre de 2015

Rememorando

Vickuña Mackena con Santa Isabel, el semáforo de la esquina esta en rojo y lo veo. ¡Un talento! ¡Un maestro!, realizando acrobacias con más de 30 grados de ese calor seco que ahoga en la capital.

Deja la mochila apoyada en el poste de luz, y corre rápidamente al medio de la calle donde deja en manifiesto sus espectaculares habilidades en el arte del malabarismo

Evoca prontamente mis recuerdos de zanquista, los múltiples carnavales donde fui la sensación con mis osadas piruetas.

El rojo esta por cambiar a verde y el corre a buscar propina por aquel humilde espectáculo. Le doy mis monedas y me recita un "gracias", camino sin que alcance a terminar la palabra mientras pienso "gracias a ti, por recordarme mi hogar".

No hay comentarios:

Publicar un comentario